miércoles, 8 de diciembre de 2010

materia prima

simple vista se ve como un teléfono de última generación. Brilla con la luz, está decorado con colores fuertes y, lo
más importante, funciona con naturalidad.
La diferencia es que ese móvil está fabricado con neumáticos de automóviles, botellas de plástico como las que
usamos para tomar agua y latas de gaseosas o cerveza. En pocas palabras, de desperdicios.
La idea es de Nokia y fue presentada durante el Latin America Responsible Business Summit, organizado por la
firma en Ciudad de Panamá, durante los últimos tres días.
"Lo que queremos es tratar de reducir al máximo el uso de los recursos naturales para hacer teléfonos. Y esto ya es
una posibilidad", dijo Gartrell.
Según la firma Pyramid Research, que provee análisis de los mercados internacionales, más de 3.000 millones de
personas en el mundo usan un móvil, (la mitad de la población del planeta), de las cuales, 363 millones están en América Latina.
Estos son aparatos que nos han facilitado la vida, pero que también se han vuelto una amenaza para el medio
ambiente.
De cada 10 teléfonos, solo tres son destruidos adecuadamente por las empresas operadoras o los fabricantes. El
resto son guardados por sus dueños durante un promedio de 8 a 10 años, dejados en manos de un familiar, de los niños para que aprovechen sus juegos electrónicos, o arrojados a la caneca como si fueran de papel.
Esto significa un riesgo, porque las carcasas son de plástico, un material que dura más de 1.000 años en
biodegradarse. Además, las pilas son fabricadas en algunos casos con cadmio, una sustancia altamente contaminante que es capaz de dañar más de 150.000 galones de agua con una pequeña porción.
‘Remade’ todavía no se vende en ningún país del mundo, pero se verá en las tiendas a corto plazo. Por eso
Gartrell y su equipo son por ahora celosos al hablar ampliamente de sus bondades, y se limitan a decir que en el interior del celular hay "otras tecnologías nobles con el ambiente que permiten ahorrar energía sin comprometer su estilo, y que han logrado perfeccionar en los últimos dos años".
CARGADOR ECOLÓGICO De lo que Gartrell sí habla con confianza es de otro invento: el primer cargador
ecológico. Es pequeño, amarillo y muy elegante. Su principal virtud es que no desperdicia energía.
Hoy es muy frecuente que los usuarios conecten sus teléfonos a los cargadores, y así las baterías hayan recuperado
su potencia, los dejen conectados al móvil durante horas, principalmente en las noches. En esos momentos se desperdicia mucha energía porque estos accesorios no son capaces de detectar que las pilas se han llenado.
Esa es la principal característica del Zero Waste Charger (ZWC). Cuando la pila se ha recuperado, el cargador sabe
que ha llegado al ciento por ciento y detiene la emisión de energía.
"Los cargadores botan watts con el solo hecho de conectarse; así no estén dando carga, eso también lo evitamos
con el ZWC", agregó Gartrell.

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